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Hablamos de una sustancia todavía muy utilizada en relaciones íntimas de parejas gays

enero 25, 2018
comprar popper online

Una sustancia cada vez más extendida que ayuda a experimentar y probar cosas nuevas con tu pareja.

Mejorar las relaciones íntimas de pareja siempre es algo que viene bien para afianzar la relación, reforzar la confianza y, por supuesto, disfrutar de unos agradables momentos de diversión y placer. Hay muchas formas de conseguirlo, pero de la que queremos hablarte hoy es una que lleva tiempo escondida y que poco a poco está surgiendo como una gran ayuda para conseguir ese plus tan interesante y estimulante.

Los poppers son, a día de hoy, el invitado estrella para los momentos más especiales en las parejas que disfrutan de las relaciones por otras vías. Aunque se ha comprobado que en algunos casos esta sustancia puede generar una notable adicción, cada vez hay más adeptos que la prueban y que, además, comprueban los grandes beneficios que aporta a la hora de perderse entre sábanas.

Por norma general, al comprar popper online te encuentras con un producto embotellado en un pequeño recipiente con un contenido que, a la hora de consumirse, debe inhalarse. En realidad se trata de un vasodilatador que, al entrar en nuestro organismo, genera una sensación de “subidón” súbita, pero cuyos efectos duran solo poco más de dos minutos. Algunos lo combinan con otras sustancias, pero la mayor parte de los compradores acuden a él por su capacidad para mejorar las relaciones sexuales dados sus efectos desinhibidores y su capacidad para relajar diferentes partes del cuerpo.

Algunos países no contemplan su venta, sin embargo en España tienes más de una tienda poppers online que los ponga a tu disposición sin complicaciones. Su uso se remonta a los años 80, cuando se colocaron como una de las sustancias afrodisíacas más famosas y potentes del mercado en cualquiera de sus dos vertientes, la elaborada a partir de nitrito de butilo y la que tiene como base el nitrito de amilo.

Ganó una gran popularidad hace ya más de tres décadas, sobre todo en actividades sociales dentro del mundo gay, donde se empleaba para potenciar todas las sensaciones provocadas al escuchar música y bailar. Para muchos, las ampollas de vidrio (de ahí el término popper, por el “pop” al romperlas) que tenían esta sustancia eran las compañeras ideales para sentir el ritmo, dejarse llevar por las melodías y los festivales de luces con total fluidez y sin ninguna preocupación.

Sin embargo, con el tiempo se descubrió que su capacidad para aumentar el ritmo cardíaco, para reducir la presión arterial y para dilatar los vasos sanguíneos tenía una serie de efectos muy deseables para disfrutar de las relaciones íntimas. Los consumidores tenían una mayor facilidad para excitarse y sus propiedades estimulantes y relajantes eran capaces de mejorar el sexo anal.

Pero aún tiene más efectos. El popper refuerza todas las sensaciones que provienen del movimiento, del sonido y de las luces en general. Nuestras percepciones sensoriales se potencian por completo mientras los sentidos se adormecen ligeramente. Sensaciones y efectos aparentemente contradictorios, pero que generan un potente contraste que sumerge al consumidor en un maremágnum de sensaciones que, al final, potencian el placer por encima de todo. De ahí que, como complemento para disfrutar de las relaciones sexuales, sobre todo las del ámbito gay, sea todo un referente.

Aún así, también cabe mencionar que su uso excesivo puede generar adversidades que conviene tener muy en cuenta para controlar su consumo. El punto de partida es ese efecto desinhibidor que provoca, algo que puede llevar a realizar acciones de las que luego nos arrepintamos, como por ejemplo el hecho de practicar el coito sin ningún tipo de protección, con los riesgos que esto conlleva.

Por otra parte, el exceso puede hacer incluso que algunos de sus efectos se minimicen al haberse habituado nuestro organismo. Algunos consumidores han llegado a sufrir náuseas, pérdida de la erección e incluso fuertes dolores de cabeza por abusar del popper. Incluso se estima que su exceso puede generar una destrucción de células del cerebro considerable.

Por supuesto, su consumo debe limitarse a la vía nasal y, en caso de derrame, proceder a limpiarlo ipso facto para evitar cualquier posible daño. Es absolutamente desaconsejable el consumo oral. Nada de beberlo y, mucho menos, inyectarlo en sangre para intentar potenciar sus efectos. Inhalar, siempre.

A pesar de todo esto, un consumo responsable puede generar inmensidad de beneficios que repercuten a las relaciones sexuales y, por supuesto, al bienestar en pareja. Para aquellos que gusten de experimentar y quieran probar cosas nuevas, el popper puede ser una forma de adentrarse en el mundo del sexo anal o incluso de buscar otras formas de placer en pareja. Al final, descubrir alternativas que refuercen el disfrute de ambos es algo que siempre ayuda a afianzar la relación y a reforzar la confianza, dos grandes pilares para que todo perdure.

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